De Steve Nash a Shai Gilgeous-Alexander: el compromiso que cambió el rumbo del baloncesto canadiense.
- joelbguzman
- 9 jun
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Durante años, Canadá fue considerada una de las selecciones con mayor talento del baloncesto mundial. La cantidad de jugadores en la NBA aumentaba temporada tras temporada y las expectativas alrededor del programa nacional crecían. Sin embargo, los resultados con la selección absoluta no terminaban de llegar.
Las ausencias de figuras importantes en eventos clave se convirtieron en una constante. Mientras otras potencias lograban consolidar una base estable de jugadores, Canadá seguía enfrentando dificultades para reunir a sus principales figuras cada verano.
Fue entonces cuando Canada Basketball decidió apostar por un cambio de rumbo.
En mayo de 2022, la federación anunció un programa de compromiso que buscaba fortalecer la continuidad dentro de la selección nacional. Un grupo de 14 jugadores aceptó formar parte del llamado “Summer Core”, un núcleo de atletas comprometidos con representar al país durante el ciclo que culminaría con los Juegos Olímpicos de París 2024.
La iniciativa reunió a nombres de primer nivel como Shai Gilgeous-Alexander, Jamal Murray, RJ Barrett, Dillon Brooks, Luguentz Dort, Kelly Olynyk y Cory Joseph, entre otros. Todos asumieron el compromiso de mantenerse vinculados al programa nacional durante tres años.
Más allá de los partidos oficiales, el acuerdo contemplaba la participación en concentraciones, entrenamientos y actividades del equipo cuando las circunstancias lo permitieran. La meta era construir una identidad de grupo y desarrollar la química necesaria para competir al más alto nivel internacional.
La medida representó un cambio importante para una selección que durante años dependió de la disponibilidad de sus jugadores más talentosos.
No todos aceptaron el reto.
Uno de los casos más comentados fue el de Andrew Wiggins. El delantero expresó su disposición de representar a Canadá, pero no podía garantizar su participación durante todo el ciclo olímpico. La federación respetó su decisión, aunque dejó claro que los jugadores comprometidos con el programa tendrían prioridad en futuras convocatorias.
La filosofía detrás del proyecto era simple: la selección nacional debía convertirse en un programa permanente y no en un equipo que se reuniera únicamente cuando se acercaba una competencia importante.
El entonces dirigente Nick Nurse y el gerente general Rowan Barrett entendieron que para competir con las grandes potencias no bastaba con reunir talento unas semanas antes de cada torneo. Era necesario crear una cultura de compromiso, continuidad y pertenencia.
Los resultados no tardaron en aparecer.
Canadá aseguró su clasificación a la Copa Mundial FIBA de 2023 y posteriormente consiguió uno de los logros más importantes de su historia reciente al obtener el boleto para los Juegos Olímpicos por primera vez desde Sídney 2000.
Meses después, el conjunto canadiense conquistó la medalla de bronce en la Copa del Mundo celebrada en Filipinas, logrando la mejor actuación internacional de su historia moderna y confirmando el crecimiento que venía experimentando el programa.
El éxito del modelo fue tan evidente que Canada Basketball decidió mantener la misma línea de trabajo de cara al próximo ciclo internacional.
La continuidad, la planificación y el compromiso colectivo pasaron a ocupar un lugar tan importante como el talento individual.
La experiencia canadiense ha despertado el interés de otras federaciones alrededor del mundo. Más que un contrato o una obligación formal, el programa se sustentó en una idea sencilla: quienes quisieran formar parte del proyecto debían asumir un compromiso real con la selección nacional.
En una época en la que cada vez resulta más difícil reunir a las principales figuras para las ventanas FIBA y las competencias internacionales, Canadá encontró una fórmula que le permitió transformar el potencial en resultados.
Y aunque las medallas nunca están garantizadas, el programa canadiense demostró que la estabilidad, la planificación y el sentido de pertenencia pueden ser tan valiosos como cualquier estrella de la NBA.
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